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  • Cristina Santa-Olalla Adell

8. NO ESTAMOS SOLOS EN EL CAMINO


Viene lo más difícil. Necesitamos armarnos de valor, peo no estamos solos en nuestro trayecto. Aparece la cara de la Templanza. Encontramos un guía, un maestro que nos acompaña en el proceso. Nos ayuda a dar luz a esa oscuridad que tanto miedo nos da. Nos sentimos protegidos y acompañados. Nos acompaña a darnos cuenta de lo que no vemos de nosotros y nuestro proceso. Los maestros aparecen y desaparecen. Cada uno de ellos tienen una función específica en nuestro proceso. Aparecen de determinadas características en función del momento existencial en el que estamos. A veces el maestro puede ser un hijo o una hija, una pareja, una amistad, un grupo terapéutico o un guía espiritual. Estamos rodeados de maestros y la mayoría de las veces no los vemos. En este momento del camino la soledad desaparece. Vienen a mostrarnos los siguientes pasos del camino. De nosotros depende que sepamos leer lo que nos están diciendo. Nos sentimos arropados y acompañados. Llega el momento del descanso.


Seguimos...


*Deciros que me gustaría aclarar que lo que comparto aquí es a través de mi propia experiencia. No sigo una pauta en función de los números de las cartas. Cada carta es un resonar con la propia experiencia de mi camino.

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