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  • Cristina Santa-Olalla Adell

EMPRENDER A LOS 60


No sabemos nunca hacia dónde nos va a llevar la vida y a mi me ha llevado a volver a abrir un centro de terapias pasados los 60 años. Hasta llegar a decidirme a tirarme a la piscina he pasado por todos los estados posibles: cansancio, miedo, ilusión, frustración, fantasía y muchos más que podría nombrar.

Me preguntaba si lo que me tocaba en este momento es ya disfrutar de la vida y descansar. Entonces me pregunté qué necesitaba para disfrutar de la vida. Mi respuesta fue clara y rápida, viajar. Yo me preguntaba, ¿te vas a pasar la vida viajando? ¿Y luego? ¿Es todo lo que deseas? Y aunque no tuviera un lugar fijo dónde hacer mis terapias grupales, nunca he dejado mi trabajo, aunque con la pandemia los grupos desaparecieron y sólo hacía individuales online.

Aprendí a no empujar el río. Yo me decía que si mi camino era volver a montar un centro propio y seguir con las terapias ya la vida me mostraría el camino. Así fue cómo sin darme ni cuenta y de una manera muy mágica abrí un nuevo centro. El cansancio, el miedo y todas las resistencias desaparecieron.

No hay edad para emprender si realmente hay ilusión. El cansancio aparece cuando vivimos en una constante búsqueda con un montón de creencias que no nos sirven para nada. No nos dejamos sentir para saber qué queremos hacer realmente y desde donde. Los talleres grupales me nutren, me expanden y me conectan a la vida. Mi cuerpo se expande y me dice que esa es mi pasión. Ya no me preocupa si se abren o se llenan los grupos. Sé que cuando no se llenan o tengo que anularlos es porque no es el momento. Confío plenamente en que mi camino es este y lo doy todo cuando facilito un taller. Nutro y me nutro. Así he aprendido a vivir en todos los sentidos.

El regalo más grande es haber abierto el centro con mi hija. Hemos hecho un bonito camino juntas. Hemos aprendido a separar el trabajo de la relación madre e hija sin excluir en ningún momento ninguno de los dos. Lo que no quiere decir que no haya momentos tensos que sabemos sostener y gestionar en el momento oportuno.

No hay edad para emprender, lo que hay es estar conectado a la vida con ganas de disfrutarla y vivirla con plenitud.


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